De vuelta del cole me paro a mirar el muro del camino.
Está lleno de gusanos.
Desde detrás, una mujer me dice algo.
No la escucho.
Llevo a Xoel López en los auriculares.
Me quito uno.
El izquierdo.
– Ahora están de cría – me dice.
– Hay muchos – me sale.
La mujer se queda mirando el muro conmigo unos segundos más. En silencio.
Luego señala uno más grande, negro.
– ¿Ves? ese es adulto. Todos los demás son crías.
Me acerco. Parece verdad.
Cuando vuelve a hablar ya no entiendo si me está hablando a mí o simplemente está pensando en voz alta.
– Luego desaparecen todos de golpe.
Asiento como si supiera algo del tema. Xoel sigue cantando en el oído derecho.
– Ese huerto tiene que estar lleno de bichos.
Me dice mientras frunce el ceño.
– ¿Ah pero no te gustan? – la tuteo aunque podría ser mi abuela.
– Me dan un poco de asco.
Miro el huerto. Le digo:
– Pero es naturaleza.
– Sí, sí, eso es bueno – admite mientras se desvía hacia la derecha.
Vuelvo a ponerme el auricular
La canción ya ha terminado.
Antes no me lo hubiera quitado.