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Basura

Basura

Le estoy cogiendo cariño a mi detective.

No sé quién es.

Ni cómo va.

Puede ser un coche.
Una señora con andador.
Un runner que pasa dos veces.

No lo sé.

Pero está.

Desde que voy a pilates cuando todo el mundo se va a trabajar, lo noto más.

Bajo la basura más de lo normal.
Me giro rápido a ver si lo pillo.

No subo fotos.
Ni estados.
Ni nada.
Aun así, intento ser un buen sospechoso.

Cuando salgo de casa me hago el feliz.

Sonrío.
Saludo a los vecinos.
Me paro a hablar con los padres del cole.

Le doy contenido para sus informes:

“Juega con su hijo en el huerto a contar hormigueros. Muy mal no puede estar.”

“Compra en el Dia garbanzos y especias, creo que va a hacer falafel. Muy mal no puede estar.”

“Va a pilates los martes y jueves, no falla una. Muy mal no puede estar.”

Hay días en los que me paso. Camino por lo huertos de palmeras. Canto a tope:

    • Depende...

Mi hijo:

    • De qué depende...

Sonríe. Los dos a la vez:

    • De según cómo se mire...

Yo creo que lee mis relatos. De hecho, creo que está suscrito al blog.
Me gustaría invitarle a un café y saber si le molan mis newsletters.

Pero no quiero fastidiar su labor.

Por eso, sigo bajando la basura despacio.

Ato bien la bolsa.
Espero a que caiga.

Y me giro sonriendo.

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