Diploma
Llevo 18 años con un recordatorio en el móvil.
Todos los viernes. A las 18:15:
"Ir a la uni a recoger el diploma".
No sé exactamente cuándo dejó de ser un recordatorio y pasó a ser otra cosa. Ahora es más bien una cita conmigo mismo. Como el que va al fisio. O el que llama a su madre.
Pero sin hacerlo.
Siempre me pilla haciendo algo. Al principio me solía saltar en blablacar, volviendo de Madrid. Muchas veces en mitad del partido del pádel cuando nos dio por hacer deporte en pareja. Otras duchándome, en el cine, lidiando con una rabieta del niño en mitad del parque...
Siempre me pilla de nuevas.
Suena.
Me sorprendo.
No espero nada.
"Ir a la uni a recoger el título".
Hostía, sí.
Posponer.
El primer año era lo miraba con culpa. Presión.
"Joder, soy un mierda".
"La semana que viene sin falta".
Posponer.
Luego empezó a ser una ligera deuda. Como si le debiera 10€ a un amigo que ves poco.
Posponer.
Hasta que empezó a hacerme compañía. Un hilo que me conecta con mi yo universitario. Con una rebeldía que me agrada: una semana más desobedeciendo al sistema. Empecé a cogerle el gusto a tener cosas pendientes.
No solo gusto. Es cariño.
He cambiado de móvil varias veces.
De amigos.
De casa.
De ciudad.
Pero el recordatorio sigue conmigo.
Hasta hoy.
Es viernes.
Son las 18:13.
Estoy en la universidad.
He quedado con mi amigo el Charly dentro de una hora. Al Charly le he perdonado viva en Alicante aunque sea de Elche. Tengo tiempo.
Curioso que en 18 años no haya habido un viernes sin excusa.
Entro a la Facultad de Económicas dos décadas después. Los mismos fluorescentes. Las mismas pintadas en las puertas. El mismo olor a montañas de papel llenas de polvo.
La ventanilla está al fondo.
Camino despacio.
Hay cola.
Miro el móvil.
18:13
Me pongo detrás de un chaval de 23 años. Con pelusa en el bigote. Se le marca la nuez en el cuello.
A mí también se me marcaba.
Y el pelazo.
Me dan ganas de decirle un consejo para los próximos 18 años. Pero solo se me ocurre: la vida pasa rápido, bro.
No digo nada.
Avanza la fila.
Un paso.
Otro.
Estoy cerca.
18:14
La funcionaria no levanta la vista.
Dice "siguiente" para ella misma.
Me toca.
- Hola, mira, es gracioso, pero 18 años después vengo a...
Suena mi móvil.
Más fuerte que nunca.
Me asusto.
Recordatorio:
"Ir a la uni a recoger el diploma".
Doy un paso para atrás.
- Pasa, pasa... - le hago un gesto al de detrás para que me adelante y vaya a la ventanilla.
Se aleja el chico de la nuez. Lleva un sobre blanco que antes no llevaba. Tiene 23 años. Tiene un diploma.
Vuelvo a mirar el móvil.
Sigue vibrando.
Sigue sonando.
Camino hacia la puerta.
Levanto el pulgar.
"Posponer".
Salgo.
El aire sigue siendo el mismo.
El Charly me está esperando.
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